Letranime

Donde la literatura y el anime se encuentran...
Para crear un blog de ocio literario.

Sunflower's Mind

viernes, 15 de octubre de 2010

Bueno, entrada en apuros debido a que ando en un Cyber-Café (por eso la falta de entradas)
espero les guste.

  Sunflower's Mind

No me di cuenta cuando pasó, no lo supe, al cumplir mi hermana 13 años, edad a la que se es mayor en mi recinto actual, comencé a notar lo que antes nunca me importó, lo que jamás me había interesado, nunca noté como sus pechos se desarrollaron tan rápido y sus caderas se habían ensanchado de esa forma, a través de su largo y pretencioso vestido de cumpleaños podía notar esa nueva figura que mi pequeña hermanita había logrado tras pasar ese corto tiempo de vida, pero ¿Por qué pienso en eso? ¿Por qué me interesa? Y aun más importante y desconcertante ¿Por qué siento que un calor tremendo recorre mi cuerpo cada vez que la veo? Desde hace un tiempo ya no puedo voltear a verla sin fijarme en su piel pálida, blanca como la nieve, tan suave y frágil que solo se te antoja comértela a besos, su esbelta figura adornada con sus pechos y caderas de apariencia tan jugosa y por si fuera poca cosa, esa sonrisa que tras un ligero sonroje me regala cada vez que me ve, tímida, linda y frágil como siempre la veo, mi pequeña hermana, mi hermana pequeña…
-(Joven) Es seguro ya Oyuki, creo que me estoy volviendo loco por completo…
Le decía un joven sentado en una silla de su habitación junto a una ventana a su sirvienta.
-(Oyuki) Mi señor, no se dé por vencido, su hermana es solo una niña, no podría comprender sus sentimientos ¿No lo cree?
Respondió la sirvienta mientras doblaba algunas prendas de su amo.
-(Joven) Oyuki, Oyuki, mi hermanita ya está en edad, tiene 13 años ya ¿Lo has olvidado? Además, no es como si tú tuvieras más años que ella ¿Cuántos son? ¿9? ¿10?
Decía el joven sin salir de su pose derrotista con la cara recargada en su puño y haciendo un ligero ademán, mientras la sirvienta respondía un poco indignada.
-(Oyuki) 12 señor, ya debería de saberlo, como criada, he trabajado toda una vida aquí, mi madre murió cuando tenía yo 3 años, para entonces usted tenía 6, eso significa que tiene 3 años más que yo, réstele siempre 3 a su edad actual y tendrá la mía.
-(Joven) No es como que me interese tanto tu edad, anda y sigue trabajando, yo seguiré en mi delirio.
Contestó el hombre que cerrando los ojos procedió en sus pensamientos sobre su hermana, mientras la sirvienta cumplía con su labor con algo más que indignación, mostrando un vacío en su mirada, un vacío lleno de sentimientos que no se pueden expresar estando en su posición, una preocupación y un dolor extremos en los que solo ella puede pensar en el momento y pensando mientras continúa limpiando, piensa para si misma “He vivido aquí toda mi vida, el amo Ren lleva tiempo ya con los pensamientos sobre su hermana, es falso lo que dice, yo notaba sus miradas detrás de los árboles, cuando se escondía para observar a esa niña, no puedo creer que tenga tanta envidia, tanto rencor hacia mi ama, Ren, mí Ren, si fueras mío de verdad, no me quitarías los ojos de encima” Oyuki se tocó el pecho y derramó una lágrima solo un segundo y piensa “Algún día dejaré de ser solamente una sirvienta y te fijarás en mí como en esa persona, me observarás tras las sombras, te esconderás para verme mientras me baño desnuda y poso tras la espuma del jabón para ti, alegremente como siempre lo he deseado, algún día, me sacarás de este dolor, esta envidia que tengo y me llevarás contigo, a tu lado, entre tus brazos, tendremos lo que realmente deseamos los dos, compartir nuestras vidas” susurró en silencio la sirvienta las últimas palabras, antes de que el amo mayor se posara detrás de ella, el padre de Ren, de finta siempre seria y molesta, no de mal hombre, sino de severo y amargado que llama la atención de Oyuki en su pose de penumbra “¿Qué crees que haces niña? Acaso piensas dejar el trabajo?”, Oyuki se estremece y aterrada responde “N-no señor, es solo que me he quedado sin aire un segundo, esta casa está llena de polvo y debo limpiarlo yo sola, eso es todo señor” contestó la joven mientras el amo la veía con desprecio, siempre  mostrándole esa mirada con la que le decía y le recordaba que solo era una sirvienta y que de por vida lo sería, que hasta sus hijos, si alguna vez los tenía, serían simples pares de la servidumbre, el hombre severo se vuelve y se va diciendo a Oyuki que vuelva al trabajo, “Enseguida amo” responde la niña, al cabo de unos segundos pasa caminando su ama, la joven e inocente señorita de la que Ren se ha enamorado indebidamente, se acerca y nerviosa pregunta “O-Oyuki, ¿Tienes unos segundos?”, Oyuki hipócritamente finge cordialidad cuando realmente está llena de repugnancia hacia esta niña tan infantil, torpe e inconsciente, “Claro ¿Qué se le ofrece ama?” contesta con su brillante sonrisa la pequeña sirvienta, sin dejar de limpiar, mientras algo molesta le responde la señorita “Citlalin, me llamo Ci-tla-lin, te he dicho que me llames por mi nombre, por favor hazlo”, a lo que Oyuki responde positivamente y  vuelve a preguntar qué es lo que desea a su ama.
-(Citlalin) Deja de limpiar un rato y ven conmigo, es algo privado la verdad, te espero en el balcón de mi habitación, si es posible, trae algo de té.
Oyuki asiente con la cabeza mientras Citlalin se marcha caminando, Oyuki le mira marchar con tal delicadeza que le provoca aun más envidia, su delicada figura y su cabello de color castaño claro y un ondulado impecable cuyos mechones revolotean con el viento mientras camina, esa imagen que le causa repulsión por unos segundos, una ira incontenible durante toda su vida y unos celos matadores cada vez que se da cuenta que esa niña es perfecta, Oyuki solo se relaja y sigue limpiando un poco mientras se dice a si misma “Joder, que hasta yo me enamoraría de ella si fuera el amo” pero ¿Quién no le tendría envidia, hija de un barón adinerado, sus vestidos hechos a mano por ella misma, bordados, decorados y a veces hasta teñidos por sus propias manos, una joven muy talentosa, respetuosa y poderosa, pero torpe, aun así, encantadora.
Al cabo de unos minutos, Oyuki se fue a preparar el té para su ama y mientras subía con la charola que cargaba las tazas y algunas golosinas, se encontró con el joven Ren que salía de bañarse, secando su cabello grueso hecho leves ondulaciones de mechones color castaño rojizo tras el vapor que salía del cuarto de baño, creándole una fotografía mental que jamás olvidaría, un cuerpo musculoso, escultural, en un joven serio que se muere entre sus delirios, la joven sirvienta finge no estar interesada cuando pasa junto a él y solamente se disculpa ante esa imagen de su hombre perfecto y sigue su camino, Ren solo la observa mientras procede al cuarto de su hermana y golpea la puerta, esperando a que Citlalin abra y deje ver por lo menos sus manos, pero tras escuchar la voz de Citlalin decir “Pase” se va caminando con un montón de cosas en la mente.
-(Ren) ¡Demonios! Debo sacarme esas imágenes de la cabeza, debo dejar de pensar esto, por dios, es mi hermana ¿Cómo demonios puedo pensar en mi hermana de esta forma? Estoy loco, me doy asco, me doy asco, ¡Me doy asco!
Gritó al llegar corriendo a su habitación el joven Ren, jalándose los cabellos y rompiendo a llorar de rodillas en su desesperación, pensando en cosas perversas que podría él hacer si entrara a la habitación de su hermanita Citlalin, “Entre 15 y 13 años no hay mucha diferencia, dos años no hacen diferencia alguna, pero la genética que se comparte, no puedes estar con tus hermanos, jamás podrás, a no ser que escapes, ni en estos tiempos tendrás oportunidad de estar cerca, tan cerca de un hermano de esa forma tan hermosa, así que aprovecha lo que tienes, aprovéchalo” esto fue lo que le dijo Citlalin a Oyuki mientras tomaban el té sentados en la terraza de su habitación, la pequeña Citlalin de su personalidad tan torpe, sonriente e inocente, cambió a una mujer fría, deprimente y adulta, se sentía el dolor en sus palabras cuando Oyuki la escuchó con los ojos abiertos como plato tras tomar un sorbo a su taza de té, era increíble que su ama le hubiera ofrecido un descanso para revelarle tales palabras de dolor, compartiendo esos sentimientos, sentimientos impuros de amor a su hermano, pero no un amor común “Amo a mi hermano, pero no como hermano, sé que aun siendo tan joven, tú entiendes de estas cosas, Oyuki, dime Oyuki ¿Está mal que mis piernas tiemblen cada vez que le veo? ¿Qué cada vez que le veo me quiera lanzar a sus brazos y no pueda hacer más que sonreírle?” Oyuki baja su taza un momento y se levanta, ya de pié y con una postura impecablemente erguida le contesta “Mi señora, usted sabe que ni su padre, ni la iglesia y mucho menos su hermano, podrían aceptar ese tipo de sentimientos, es algo demasiado sucio como para poder aceptarlo, pero le entiendo, entiendo como se siente y no la desprecio por ello, espero haberle sido de ayuda, pero debo preparar la cena” dijo Oyuki, hizo una reverencia y pidió disculpa mientras se iba, al tocar la perilla de la puerta fue detenida por Citlalin con la voz “Solo una cosa más” decía su ama y tras unos segundos le plantea “Ni la iglesia, ni mi padre me van a detener, ya que Ren, es y siempre será mío, por que es mi hermano, no de ellos” Oyuki queda impactada por estas palabras y se retira silenciosamente, mientras en su camino murmura para si misma “Será tu hermano, pero es hijo de su padre y de dios, no tuyo, niña imbécil…” tras cierta indignación continúa su camino, mientras Citlalin en su habitación mira al cielo, seria, como nadie fuera de su habitación la ve y murmura “aun falta buen rato para la cena ¿Será que tanto me odias?” tras unos segundos solo suspira el nombre de  Oyuki y se desvanece en su propia depresión. Mientras Oyuki vagaba por el pasillo de la planta alta, una puerta se abre bruscamente y una mano fuerte le jala adentro de la habitación, era el amo Ren que desesperado, despeinado y desvestido le abraza, entre lágrimas y replicando.
-(Ren) No aguanto, no aguanto Oyuki, me vuelve loco este sentimiento, lo detesto, pensar en religiones, pensar en mi padre, pensar en ti y en todos los que me matarían si supieran que tengo este sentimiento hacia mi hermana y hacia su puto vientre, ¡Lo detesto! Estoy todo jodido por estas cosas, mírame, ni siquiera soy capaz de vestirme después de un baño sin pensar que me gustaría que ella me esté viendo, sin pensar que me gustaría que me viera completamente desnudo y se me acerque para tocarme, para sentirme y para amarme ¡Estoy loco!.
Oyuki no sabía que sentir, se sentía entre asustada, excitada, nerviosa y sobre todo, avergonzada, era la primera vez que estaba tan cerca de Ren de esa forma y ni siquiera se debía a si misma, se debía a Citlalin, pero Oyuki no podía resistirse, su amo la estaba abrazando fuertemente contra su cuerpo y para colmo estaba por completo desnudo, Oyuki recobró la cordura un segundo y tras su ruborizado rostro contesta.
-(Oyuki) Contrólese señor, por favor, mire todo lo que hace por esa niña, sabe que no es algo que se pueda dar, además, ella no parece el tipo de señorita que sentiría eso por su propio hermano, ande, ande a vestirse que debo hacer la cena pronto.
Ren levanta la mirada un poco calmado y mira a los ojos a Oyuki, le abraza con fuerza y le besa suavemente los labios con sus ojos cerrados, Oyuki con los ojos abiertos totalmente se limita a recibir el corto beso completamente petrificada, Ren se separa de ella y se va caminando cabizbajo, se detiene junto a la ventana de su habitación y mirando hacia fuera dice “Lo siento Oyuki, no quise comprometerte tanto, a veces siento que tú eres la única que me comprende, y eso me duele, mi hermana jamás me va a amar, pero no pienso darme por vencido, ese beso que te he dado es en forma de agradecimiento, por tus palabras de aliento, puedes retirarte” Oyuki sale de la habitación lentamente sin voltear atrás y al cerrar la puerta da tres pasos antes de caer de rodillas, su mirada impactada, su sensación de miedo, de excitación, una confusión tremenda y mezcla de sentimientos que jamás podrá compararse “Podía sentirlo, su calor, su cuerpo, aun a través de este vestido que estoy obligada a usar toda mi vida, este vestido… Lo he sentido todo y él…Él me besó…” Oyuki con el corazón latiendo más rápido que veinte caballos a su máxima velocidad, con la cara más roja que un tomate y con su nivel de excitación más alto que el de una ninfómana, sacude su cabeza y se arregla el cabello antes de levantarse para continuar con su labor.
Durante la cena, nadie habló, el amo estuvo serio toda la noche y los dos jóvenes se miraban levemente cada vez que alzaban la cuchara para comer la sopa, Citlalin siempre ruborizada ante la presencia de su hermano, lo disimulaba comiendo la sopa mientras estaba caliente, su hermano siempre mostrándose fuerte ante ella, le echaba miradas frías y duraderas de vez en cuando, analizándole el cuerpo y los ojos, viéndole los pechos de vez en cuando, desesperándose lo suficiente para soltar la cuchara y comenzar a rascarse la cabeza, a la mitad del plato, Ren replica que ha terminado y se levanta de la mesa, Oyuki se apresura y levanta el plato llevándoselo para limpiarlo, pero en el cuarto de cocina, donde nadie la ve, se come lo que queda en el plato, de Ren, desesperada, viéndose como una puerca que devora la comida y llorando suavemente “por más que coma de su cuchara, de su plato, jamás se sentirá igual que sus labios, amo, quiero compartir su saliva una vez más por favor, por favor…” un grito malhumorado se escucha del comedor, el amo exige su presencia “¡O-YU-KI!” sale corriendo la sirvienta a recoger los platos después del regaño del amo.
Más tarde esa noche se escucha un golpe tras la puerta de Ren, desconcertado, éste se levanta, sin cubrirse ni nada, abre la puerta levemente, es Citlalin, que tras su vocecilla delicada y miedosa pregunta “Hermano, ¿Puedo entrar un momento?” Ren se pone nervioso y responde “Ah, ehm, no estoy vestido, lo siento” Citlalin aguarda un poco, cabizbaja y voltea a ver la cara de su hermano que se asoma por la puerta y temblorosa responde a su argumento “N-no importa, somos hermanos, si quieres, me quitaré la ropa también” ya dentro, Citlalin se quitó la ropa, mientras Ren prendía una vela, Citlalin quedaba de rodillas volteando al piso y Ren sentado de piernas cruzadas sobre su cama, mirando al techo, había demasiada tensión en el ambiente, todos estaban dormidos, incluida Oyuki, pero ellos dos estaban ahí, solos, desnudos, sin siquiera acercarse el uno al otro, Citlalin sonrió un poco y soltó una risita, Ren volteó a verla y se sonrió en silencio, sus miradas se encontraron cuando Citlalin levantó la mirada, ambos sonrientes se dieron cuenta de los sentimientos del otro y se pusieron de pie para verse de frente, se fueron acercando lentamente en silencio y mientras la vela se apagaba comenzaron a besarse, abrazándose y acariciándose en la oscuridad de la noche, solo se escuchaban susurrando sin poder verse bien, la única luz que había era la leve luz de la luna y las estrellas que se asomaba por la ventana mientras una vocecilla lloraba “me duele” y una un poco más fuerte susurraba “¿Quieres que me detenga?” la vocecilla suave replicaba que siguiera y así fue como se creó esa relación indebida en una sola noche, por un simple paso desprevenido en la desesperación de la joven Citlalin y una irresistible oportunidad para el ya orate hermano Ren.
Al amanecer, Citlali se había ido y de ella solo quedaba una mancha de sangre en las sabanas de la cama, a la que Ren no prestó atención antes de irse a trabajar con su padre, pero al descubrirlo, Oyuki se apresura a lavarlo, asustada en parte, indignada en otra parte y horrorizada cuando al tender la sabana limpia escucha la voz de Citlalin desde la terraza de su habitación, dulce, alegre y enérgica como si nada de lo que hubieran hablando hubiera sido verdad, como si no pasara, con esa sonrisa tan reluciente de siempre “O-yu-ki” dijo cantando la niña y al voltear Oyuki con tal expresión de terror en los ojos por tan deslumbrante sonrisa, responde de nuevo “Quiero que vengas a mi habitación cuando termines, trae té ¿Sí?”, Oyuki asintió sin relajar la mirada, impresionada, aun a su edad, ella sabía lo que había pasado y apenas y podía permitirse el saberlo, no habló, no pensó, solo preparó el té y fue a ver a su ama como se le había ordenado, no llamó a la puerta esta vez, solo entró y pidió la disculpa de siempre “¿Quería verme ama?” preguntó Oyuki algo nerviosa y aun impactada, Citlalin, respondió con el mismo tono del día anterior, seria y calculadora “Te he pedido que me llames por mi nombre ¿No?”, temblorosa, Oyuki procedía a responder, pero antes de ello, Citlalin asintió algo más “No te permitiré, que te interpongas entre nosotros, Oyuki, jamás te dejaré estar con mi hermano, él y yo, ya somos uno, ya no importa que hagas, él es mío y no tuyo, ni mi padre puede oponerse a lo que hicimos, solamente, por que ya lo hicimos” Oyuki dejó caer la charola con las tazas de té y quedó choqueada al escuchar las palabras de Citlalin, tal cambio, una chiquilla inocente que mostraba ahora esa forma tan manipuladora de pensar, tan poderosa y tan autoritaria que ni siquiera le daba lugar para una sola respuesta “Oyuki, limpia tu desastre y retírate” dijo Citlalin con voz fría, Oyuki se puso de rodillas y con un trapo que traía en su mandil procedió a limpiar con la misma sensación de no saber que demonios pasaba en ese momento, Citlalin se le acercó y al alzar Oyuki la mirada, vio una cara de demonio observándole directamente a los ojos, un segundo antes de que le pisara la mano con todo su peso, Oyuki soltó un pequeño gemido y se le salieron unas lágrimas “No te le vuelvas a acercar, jamás, ni aun que tu vida dependa de ello ¿Entiendes?” Oyuki entre lágrimas contesta temblorosa con un suspiro “S-sí señora”, Citlalin gira el pié para aplastarle más la mano y dice “Así me gusta, que entiendas tu lugar, por que tú siempre serás una sucia y asquerosa perra que trabaja para mí ¿Entendiste? Perra” Oyuki chilla una vez más y trata de seguir en silencio mientras su ama le aplasta la mano con el zapato y contesta con un pequeño suspiro, lo mismo que antes, “Muy bien” le dice Citlalin sin soltarla “Ahora lame mis pie y lárgate” Citlalin suelta un poco el pie mientras Oyuki lame la punta de su zapato y justo cuando va a quitar la mano, Citlalin se la rompe de un pisotón, Oyuki grita y Citlalin le patea la cara y le grita “¡LARGATE DE UNA VEZ, NO TE QUIERO VER!” Oyuki sale rápidamente de ahí, corriendo se dirige a la cocina, con su mano rota en el pecho y su otra mano sosteniéndola mientras se ahoga entre lágrimas, se vendó la mano y siguió con su trabajo, la señorita Citlalin no salió en todo el día de su habitación, no sino hasta la hora de la cena, cuando se veía obligada a estar con la familia, y de nuevo en la noche, para estar con su hermano, en todo momento mostrando esa inocente sonrisa y su rostro enrojecido, siendo ella tan linda, pura, dulce e inocente a la vista de otros que no fuesen Oyuki.
-(Amo) Oyuki ¿Qué te pasó en la mano? ¿Has tenido algún problema?
-(Oyuki) Ninguno señor, solamente me la he aplastado de accidente cuando ablandaba la carne con el martillo, y creo que usé demasiada fuerza.
-(Ren) Pobre Oyuki, deberías tener más cuidado cuando haces la cena.
El amo observó a Oyuki tras las palabras de Ren y prosiguió a comer.
Al terminar la cena, todos, menos el amo, se fueron, Oyuki levantó los trastos para llevárselos a lavar y el amo la siguió sin que se diera cuenta, al voltear Oyuki hacia atrás, se topó con él “Amo…” dijo ella sorprendida mientras él le tomaba la mano vendada y se la acariciaba suavemente, Oyuki gimió un poco por el dolor, “Está fracturada” dijo el amo algo serio, “No podrás lavar los trastos así” se quedó serio mientras comenzaba él mismo a fregar los trastos y después de unos segundos reclamó “Niña tonta, dime qué ha sido lo que pasó en realidad” Oyuki se puso la mano herida en el pecho y sosteniéndola con la otra mano, voltea al suelo sin decir nada, el amo acaba de lavar los platos y secándose las manos reclama una vez más “¿Qué ha pasado? Esa fractura no es de un martillo, más bien parece el taconazo de un zapato” Oyuki se asusta y por puro reflejo excusa “¡Citlalin no me ha hecho nada!” al darse cuenta de lo que dijo, se queda seria, se disculpa y trata de retirarse, pero el amo la detiene del brazo y le pide que le acompañe.
El amo ha llevado a Oyuki a su estudio, la deja pasar y cierra la puerta detrás de él para ir a sentarse en una silla de apariencia cómoda, detrás de un gran escritorio, Oyuki observa el cuarto lleno de libreros retacados de libros, todos bien cuidados, bien puestos y sin pizca de polvo, ni ella misma había entrado a limpiar jamás ese cuarto, el estudio tiene una alfombra verde en el piso y dos sillas frente al escritorio “Siéntate” le dice el amo girando la silla par subir los pies sobre el escritorio “Ahora cuéntame qué fue lo que pasó realmente”, Oyuki se exalta un poco por el miedo y dice “¡No! ¡No puedo hacer eso!” el amo se queda serio y toma una pipa, comienza retacándola de tabaco mientras Oyuki se levanta y se dirige a la puerta para retirarse “¡QUE TE SIENTES!” grita el amo impaciente golpeando con ambas manos el escritorio y rompiendo la pipa que traía en su mano, Oyuki asustada, sigue las ordenes sin levantar la mirada, casi acurrucándose en la silla del miedo, “¿Acaso le tienes más miedo a una niña que a mí mismo? ¡Yo soy tu amo, por mí estás viva aún, puedo deshacerme de ti cuando yo quiera!” le replica el hombre a la pequeña temerosa, se sienta de nuevo de su cómoda forma y le dice volteando al techo “Cuéntame lo que ha pasado, por favor”, Oyuki suelta unas lágrimas, pero trata de controlarse, tomándose la mano rota, le cuenta al señor todo lo que había pasado con Citlalin y Ren, no solo con Citlalin, sino que le contó todo, inclusive lo de la relación secreta que habían empezado, el hombre se quedó serio mirando el techo con expresión amargada y susurró “Era obvio que había pasado algo, no hubieras mentido así y tampoco lavado solamente las sábanas de Ren si se tratara de algo más, tú pequeña, no sabes mentir, sabes que mi hijo está fuera de tu alcance y aun así te atreves a culpar a mi propia hija para salvar tu pellejo, te perdonaré solamente si me dices que fuiste tú y si me dices que realmente fue Citlalin, buscaré por todos los medios, una forma de descubrir la verdad y te mataré si descubro que me has mentido ¿Entiendes?” le dijo aun serio el señor, sin gritar ni replicar, solamente planteándole la situación, Oyuki alza una inocente mirada y ve el rostro preocupado del señor, hablaba en serio, Oyuki asintió con la cabeza y afirma “Juro que fue ella, ambos, los amos están teniendo una relación secreta, el amo Ren me contó por algún tiempo de sus sentimientos y justo ayer, Citlalin me contó de los suyos y fue esa noche en la que pasó todo, por ello Citlalin me rompió la mano…” dijo la jovencilla temerosa al hombre que quedó en completa seriedad “Ve a dormir” le dijo el hombre a la niña.
Pasaron días, Oyuki empezó a recibir un trato especial de parte de Citlalin, siempre que no había nadie, siempre que tenía la oportunidad, Citlalin castigaba a Oyuki, ya fuera ensuciando lo que recién había limpiado o empujándola cuando traía algo en las manos para que lo tirara, Oyuki no podía replicar ante la sonrisa inocente de Citlalin que parecía tan real, Ren a veces se ofrecía a ayudarla, pero, nada podría ayudarla cuando Citlalin le abofeteaba o le humillaba de otras formas, después de unas semanas, después de uno o dos meses, el amo no dijo nada, Ren y Citlalin seguían viéndose por las noches y Oyuki se iba alejando de la familia que alguna vez le mostró tanto aprecio, no era degradante ser una sirvienta en esa familia, no lo era sino hasta que los sentimientos se pusieron en su contra, era por ello que de un tiempo a otro, Oyuki lloraba en su habitación, se arrodillaba al pié de la cama y se abrazaba de una almohada para llorar en silencio, rogando que pasara, entre susurros y murmullos gemía su dolor a dios.
-(Oyuki) Señor, ¿Cuándo pasó? ¿Cuándo me convertí en esto? No entiendo, yo no hice nada malo, ¿Acaso fue un error enamorarme de mi amo? ¿Acaso fue un error tener sentimientos humanos? ¿No soy yo también un humano? Siento dolor, me duele Señor, Dios, por favor, ayúdeme, déjeme salir de esta, por favor, no me importa si no puedo estar con el amo Ren, ya no me importa, ya no quiero vivir esta humillación, he perdido la confianza de mis amos, he ganado el desprecio y las torturas de mi ama, me muero lentamente en silencio, teniendo que aguantar, tolerar no solo mi trabajo, el trabajo que me gustaba, que yo amaba tanto, sino ahora también el resistir estas torturas, estas triquiñuelas que me juega esa niña desconsiderada, ni siquiera el amo que me prometió buscar un culpable me ha ayudado, ya no puedo hacer nada, por favor, por favor Dios, ayúdeme…
Ayúdeme, Ayúdeme, era lo que repetía la pequeña sirvienta de vestido negro de noche en noche antes de caer dormida llena de lágrimas, de vez en vez se levantaba con una cara de cansancio, con los ojos rojos, hinchados, con ojeras y la cara golpeada, a veces le aparecían marcas de golpes que Citlalin le daba supuestamente de accidente, pero el amo aun no se dignaba a hacer nada, hasta que por fin, a los tres meses de eso, surgió una discusión en la mesa, cuando Citlalin se levantó y accidentalmente vomitó sobre Oyuki, el amo se levantó de golpe y volcó la mesa completa de un golpe, al ver esto se abalanzó sobre Citlalin y le alzó del cuello gritando “¡TÚ, MALDITA TÚ, NIÑA ASQUEROSA Y DESPRECIABLE!” Ren que había caído al suelo tras la rabieta de su padre solo observó cómo la levantó ahorcándole antes de que recuperara el aliento, antes de limpiarse siquiera el vomito de la boca y seguidamente la lanzaba con toda su fuerza a la pared, entre gritos “¿¡CÓMO TE HAS ATREVIDO A HACERLO!?” Ren se echa sobre su padre tratando de detenerlo, “Padre, para, ¿No ves que la lastimas?” el hombre se quitó a Ren de encima y se fue enrabiado gritando “¡OYUKI, OYUKI, VEN AQUÍ AHORA MISMO!” Oyuki sale corriendo tras él antes de que algo le pase, Ren se queda auxiliando a Citlalin que se ahoga por el estrangulamiento, con las marcas de la mano del amo en el cuello todo enrojecido, tosiendo el vomito en su garganta y tratando de tomar aire, mientras el amo y Oyuki se iban al estudio, esa noche no se vieron la cara de nuevo, Ren y Citlali conversaron esa noche.
-(Citlalin) Tomaremos el dinero y nos iremos.
-(Ren) Pero hermana, no podemos irnos, no sabemos a donde.
-(Citlalin) Si nos quedamos aquí nos matará a ambos, ¿Entiendes eso? ¡Nos va a matar!
Apantallado Ren se le queda viendo a Citlalin que habla con total seriedad.
-(Citlalin) Se ha dado cuenta de lo nuestro, por eso, empaca esta noche, mañana al atardecer nos iremos, cuando no nos vea.
Al decir esto, Citlalin se levantó, besó la mejilla de su hermano y se fue a su habitación por el oscuro pasillo, al llegar a su habitación, la puerta está abierta, Citlalin lo toma como un error propio y entra.
Al siguiente día, el amo no estaba en casa, Citlalin tampoco, Ren se quedó en su habitación, Oyuki entró a servirle el almuerzo a medio día, pero Ren no se movía, solo se quedaba mirando por la ventana “¿Amo?” pregunta Oyuki, pero Ren no voltea, al anochecer, el amo regresa completamente serio, pero Citlalin no ha regresado, Ren no comió nada y el amo no se paró en el comedor a cenar, tampoco salió otra vez del estudio, Ren al siguiente día comenzó a delirar, a murmurar y a gritar cosas, pero Oyuki siguió cuidándole, alimentándole y limpiándole mientras le escuchaba, Ren no recordaba quienes eran las personas, solo se acordaba de su hermana y eso era lo que compensaba todos los días “Eh, señorita” le llamaba Ren a Oyuki en las mañanas al verla entrar con el desayuno “¿Sí?” contestaba ella “¿Acaso sabe usted lo que es el amor?” Oyuki le miraba entonces y le contestaba “Sí, yo estoy enamorada de un hombre perfecto” el joven Ren contestaba en sus delirios “Usted no sabe lo que es el amor, nadie lo sabe, yo sí lo sé” alardeándole a diario lo mismo “Yo una vez estuve muy enamorado, muy enamorado de una mujer que sí era perfecta, era joven, hermosa, su piel era blanca como la nieve, suave y delicada, sus labios eran rojos, sus ojos eran verdes grisáceos y su cabello era de un color castaño claro muy hermoso, pero esa mujer, ella era más que solo el amor de mi vida, era mi hermana y yo la amé tanto, la amo y la amaré toda mi vida, desde que la ví por primera vez, hasta que desapareció un día, la esperaba viendo por la ventana y no llegó, no llegó, jamás llegó” repetía el hombre que envejeció sin moverse de nuevo de esa cama, mientras la sirvienta de vestido negro le cuidaba y alimentaba todos los días, hasta el día que murió, entonces ella solo se quedó abrazada de él y no volvió a moverse nunca más de su lado, al final pudieron estar juntos por fin, Oyuki de alguna forma era feliz, aun que aun quede juzgar, si ella era la loca o era el amo Ren el desalmado, si el señor que murió tres días después de encerrarse en su estudio fue dejado en paz ahí, pudriéndose en esa mansión que se encontraba al tope de la colina, tomó la decisión correcta al matar a su propia hija, o la misma hija Citlalin, que humilló y torturó a la pequeña Oyuki para mantenerla alejada del hombre que amaba, que fue solo a Oyuki que le mostró su verdadero rostro, Oyuki, quien se aguantó todo el dolor, todo el sufrimiento y se quedó siempre velando por su amo Ren, su amor, el hombre con el que murió, por el que murió y así, sacando cientos de conclusiones, podría seguir sin terminar de escribir, podría continuar sin mostrar una pizca de dolor, de sufrimiento, de pena, vergüenza o incluso asco, repulsión por mi propia obra, una corta historia la cual se puede ver a diario en la vida, con la excepción, de que no siempre se es Oyuki, no siempre se soporta todo el mal que se nos hace y no siempre logramos quedarnos con Ren, no siempre logramos estar a su lado y si lo logramos, muchas veces, nuestro Ren sigue amando a alguien más, alguien que casi nos quita la vida por quedarse con él, alguien que ya no existe más y que le ha robado eso que amábamos de él, así que lo dejamos así y que en paz descansen los cuatro.


Fin.
Sunflower es un girasol, se dice que los girasoles siempre voltean a ver al sol y también se dice que el sol es una estrella, siendo la estrella más cercana a nuestro planeta.
Oyuki significa flor y Citlalin significa estrella, sería Oyuki la que se ve obligada a siempre seguir con la mirada desde el suelo a Citlalin.
El amor es cruel y despiadado ¿No?
Entonces démosle nuestra más sincera sonrisa.
Puesto que una sonrisa real, no se pisotea
Se atesora por aquél que la observa
Y sonreírle a la adversidad
Nos muestra cuan lejos estamos de entender
Que no somos nada
Y sin embargo, aquí estamos
Para sonreírle a la nada
Para vivir simplemente sin buscar una explicación real
Ya que el buscarla solamente nos amarga más
Y nos complica más la existencia
Es mejor solo existir ¿Quieres existir conmigo?


Cyberpunk Love.

sábado, 9 de octubre de 2010


Según cuentan en DeadlineStan Lee habló sobre su nuevo proyecto en Comic Con NY hoy, y se trata de una adaptación de la obra más famosa del mismísimo Shakespeare.
Romeo and Juliet: The War será la primera de una serie de tres novelas gráficas que 1821 Comics pautó con POW! Entertainment la productora de Stan Lee y verá la luz en la primavera de 2011.
La trama se desarrolla en el futurista “Imperio de Verona”, que dos grupos de soldados superhumanos han convertido en el territorio más poderoso de la Tierra. En esta adaptación, Montescos y Capuletos no son personas comunes y corrientes, unos son poderosos cyborgs hechos con ADN artificial, los otros son humanos genéticamente mejorados con súper velocidad y agilidad. Luego de librar batallas contra los enemigos de Verona, estas dos “familias” se vuelven una contra la otra en una lucha de poder. En este contexto, un joven Montesco y una joven Capuleto se enamoran, el resto de la historia seguro ya la conocen.

Disculpas.

sábado, 2 de octubre de 2010

Por contratiempos es la vida de los editores del blog, las entradas se suspenderán por una semana.
Pero el sábado siguiente el blog tendrá entradas diarias como se acostumbra.
A todos los agraviados les pido una disculpa.