Disculpas por la larga ausencia.
Filosofía anime.
jueves, 24 de marzo de 2011
Disculpas por la larga ausencia.
[OF] "Locura Interna" capitulo 3 - Perdón por la espera
lunes, 1 de noviembre de 2010
Capítulo 3 “En tu interior”
De forma tan repentina llegó y me salvó. Simplemente sorpresivo.
-Eres muy ingenuo por dejarte engañar-
Su actitud era despreocupada, de alguna manera pareciese como si ya estuviera acostumbrada. Y ella tenia razón, no debí caer en esa trampa.
-Gracias por ayudarme- mostrando una leve sonrisa
-Simplemente me diste lastima al ser tan idiota- volteando su mirada
Tras decir eso, se dispuso a irse del lugar. Quedarme solo seria idiota, así que intenté detenerla, pero no buscaba compañía.
-Sigue tu propio camino, si fueras conmigo solo serías un estorbo- lanzándome una mirada seria
Con ese comentario hizo surgir mi enojo, y dejé que se marchara. Lo que tenía que hacer en ese momento era pensar en una manera de encontrar ayuda… que no tuviera que ver con “Lucy”.
-Un momento, ella mencionó de nuevo lo de las mentes-
No, no y no. Jamás me creería esas tonterías, mi mente no podía ser un lugar tan horrible, ni que fuera una mala persona.
Salí de ese parque y decidí ir hacia la policía, probablemente ellos podrían ayudarme… si es que se encontrasen ahí. Pero para mi mala suerte, la comisaria estaba casi del otro lado de la ciudad. El único atajo que podía tomar era un centro comercial inmenso; no había otra opción.
-Tengo un mal presentimiento- tragando saliva
Que existiera una forma de cortar camino era algo bueno, pero… un lugar tan grande, posiblemente una oscuridad profunda y sombras asesinas que podían tomar la apariencia de la gente.
-Estoy jodido-
Justo en el momento que pronuncié esas palabras, tres sombras salieron del piso e hice justo lo que tenia que hacer… correr. Pasé por algunas calles a una velocidad desenfrenada con los enemigos siguiéndome, y repentinamente me vi obstaculizado por dos autos chocados que bloqueaban la calle.
-No soy idiota para detenerme por pequeñeces como esta- enfocando la mirada hacia delante
Comencé a acelerar mi velocidad, y cuando me encontré frente a los autos salté y me deslicé sobre ellos. Inmediatamente retomé la corrida.
-Tráguense eso idiotas- girando mi cabeza hacia atrás
En cuanto las sombras llegaron al obstáculo, estiraron sus manos e hicieron pedazos todo en un instante.
-¡Esto no puede ser mas estúpido!- preocupado
Solo faltaban unas calles para llegar, solo unos metros más y estaría… ¿en un lugar seguro? Ni siquiera pude pensar en eso, cuando a mi costado salió otra de esas cosas.
-¡Maldición, maldición, maldición!- cada vez rápido
Sin pensarlo dos veces, tomé una piedra y la lancé contra la ventana del centro comercial, provocando un agujero en el cual empujé mi cuerpo, rompiéndola por completo. Inmediatamente me levanté y miré detrás. Para mi sorpresa ya nadie me seguía.
-Gracias a dios- dije muy aliviado
Ahora ya me encontraba dentro del atajo, que como suponía estaba muy oscuro. Miré alrededor y ninguna de las tiendas estaba abierta ni tampoco aluzada, lo único que proporcionaba un poco de brillo era un pasillo delante mío. Siendo así las cosas, caminé lentamente por él, volteaba hacia los lados con extrema cautela mirando solamente color negro por donde sea. Después de un poco de avance, el sonido que se produce al encender una televisión llego a mis oídos.
-¿De dónde vino eso?- con la tensión al máximo
Repentinamente una tienda de electrónica que se encontraba a mi derecha encendió sus luces. Al parecer no había nadie, las luces seguramente se habrían encendido solas.
Tras pensarlo un poco comencé a acercarme a la puerta del lugar. Puse mi mano sobre la perilla y extrañamente estaba abierto. Lentamente empujé la puerta y volteé hacia los alrededores. Había tres pasillos en los que se encontraban computadoras, televisiones y radios entre otras cosas, todos estaban apagados. Al final se podía observar la caja de pago y por supuesto, nadie en ella. Por un momento decidí dejar el miedo atrás y avance con velocidad hacia el mostrador, y para mi sorpresa ahí se encontraba una televisión encendida pero sin señal.
-Oh no, esto ya lo he visto en las películas, sin aviso va a aparecer un rostro en ella y luego me atacara y…-
Encontró señal sin aviso y cortó mis pensamientos. En la pantalla apareció un video, en el cual se encontraba un niño pequeño con piernas y brazos amarrados en cuarto oscuro. Una luz se mostró ante el cuando se comenzó a abrir una puerta. Al parecer un extraño señor con la cara cubierta por un pañuelo traía una niña amarrada de igual manera. El hombre solo le arrojó dentro, y después salió volviendo a cerrar la puerta.
-A ti también te han engañado ¿verdad?- dijo el niño
La niña no le contestó ya que su incesable llanto no le permitía pronunciar ninguna palabra. El chico se arrastró hasta donde se encontraba la chica y trató de mantener una conversación con ella para calmarla.
-No te preocupes, todo va a estar bien-
-¿Cómo puedes estar seguro de ello?- le contestó la chica
-No lo se, pero confía en mi- mostrando una sonrisa
Por lo visto esa sonrisa la había calmado, y como prueba de ello le respondió con otra sonrisa al niño. Con solo mirarlos pareciese como si las palabras del chico fueran ciertas, pero había algo extraño.
Repentinamente recordé algo y sentí un escalofrío por la espalda. Caí en desesperación y arrojé la televisión hacia el piso; para no seguir viendo el video.
-¡¿Quién esta haciendo esto? Déjenme en paz!- poniendo las manos sobre mi cabeza
Extrañamente los aparatos se comenzaron a encender tras lo dicho. Todos empezaron a transmitir el video y los sonidos que trataba de evitar; alguien estaba jugando conmigo. En las pantallas se podía observar a los chicos pero… sabia que es lo que iba a pasar.
La puerta en aquel cuarto oscuro volvió a abrirse y esta vez eran cinco hombres de cara cubierta. Sin hacer preguntas tomaron a los pequeños y los sacaron.
-Tengo miedo- dijo la chica
-Trata de tranquilizarte, yo te protegeré si es necesario
Caminaron por lo que parecía un túnel, hasta que por fin salieron al aire libre. Por lo visto estaban en una casa abandonada en las afueras de la ciudad.
-Prepárense para ir con sus nuevas familias- dijo uno de los hombres, riendo de manera sínica
-¿A qué te refieres? Nosotros ya tenemos familia- comentó el chico
-No, no. Hablo de las buenas personas que pagaron por ustedes- cada vez riendo más
El niño comprendió lo que estaba pasando y empezó a tratar de mover su cuerpo desesperado, por un intento de escapar. Eso molesto al hombre que lo escoltaba, haciendo que lo tirara al suelo, y lo comenzara a patear.
Por lo que se diría un milagro de dios, aparecieron varias policías rodeando la casa, apuntando con sus pistolas a los secuestradores. Viendo la situación, los hombres tomaron a los chicos y pusieron una pistola en sus cabezas; tomándolos como rehenes.
-Ni se les ocurra hacer nada extraño, o los niños se mueren- dijo el hombre que sostenía a la niña
-Tranquilícense, podemos arreglar las cosas de buena manera ¿de acuerdo?- dijo uno de los policías
El ambiente se veía tenso, como si al primer movimiento que hiciera alguien, se soltaría un balazo. Pero… con una muestra de valor y atrevimiento, el chico mordió lo mas fuerte que pudo la mano del hombre. Y en ese pequeño instante los policías empezaron a dispararles a los secuestradores; haciendo que estos cayeran muertos al momento.
En un lapso de tiempo tan raro como ese, la niña estalló en llanto de felicidad y corrió a abrazar fuertemente al chico.
-Tenías razón, tenias razón. Cumpliste tu palabra de que todo iba a estar bien- mostrando mucha felicidad en su rostro
-Ves, todo acabó bien- acariciando la cabeza de la chica
Todo era felicidad, todo había acabado bien, pero en ese momento se escuchó un disparo. Las miradas se enfocaron en un solo lugar, y en ese momento… la pequeña cayo muerta. La bala había atravesado desde la parte detrás de su cabeza hasta quedar atascada con los trozos desechos de su ojo derecho. El niño empezó a gritar y a vomitar en el piso, tras ver la situación, mientras que en el piso se observaba a uno de los hombres sosteniendo una pistola y riendo.
-Si me voy a ir, no me voy a ir solo- riendo loca y desenfrenadamente
Los policías no contuvieron su ira, y comenzaron un frenesí de disparos sobre el hombre, hasta dejarlo muerto en un rio de sangre a su alrededor.
-¡NO!- grité con lágrimas en los ojos
Como es obvio de sospechar, yo era ese chico. Cuando era pequeño, unos hombres me secuestraron, y el resto lo mostró el video. Después de esa catástrofe estuve yendo con un psicólogo, debido al trastorno que eso me causo. Nunca olvidé la cara de esa chica que había confiado en mi, y que yo la decepcioné… o mejor dicho le fallé.
-Deténgalo ya, por favor- tirado en el pisado, todavía llorando
Repentinamente todos los aparatos se apagaron como lo había pedido. Pero al parecer, solo lo habían hecho para dejarme escuchar algo peor; un grito muy fuerte, que resonó en mi cabeza.
El miedo no tardó en recorrer mi cuerpo, y me levanté. En cuanto lo hice escuché pasos provenientes desde detrás, y por alguna razón no deseaba voltear por nada del mundo.
-¿Por qué me mentiste? –dijo una voz acongojada
-…- paralizado al reconocer esa voz-
Lentamente comencé a girar mi cabeza, y cuando termine de hacerlo… ella se encontraba ahí. La chica de mis malos recuerdos, exactamente como en aquel momento; con su parte de su cráneo despezado, y mostrándome una cascada de sangre saliendo de lo que quedaba de su ojo derecho.
-¿Cómo es que… estas aquí?- totalmente en pánico
-Solo quiero devolverte el favor, así que “no te preocupes, todo va a estar bien”- mostrando una risa sádica al decir eso
-No, por favor. Yo no quería que te pasara eso- alejándome paso a paso
Ella empezó a acercarse lentamente hacia mí, mientras que yo me alejaba. De repente mi espalda chocó con la puerta al no poder retroceder más. Sin pensarlo dos veces traté de abrir la puerta, pero esta no se abría; estaba completamente acorralado, mientras que la chica se acercaba a mí.
-Dios, por favor ten piedad de mí- estallando en llanto
-Descuida, vamos estar juntos- riendo extrañamente al verme llorando
En ese momento de tensión se escuchó un disparo, y en la puerta se formó un agujero lo suficientemente grande como para salir por el. Me sentí muy aliviado y Salí por el a toda velocidad, pero cuando volteé a ver a la chica… su rostro se miraba enfurecido a mas no poder, era mas atemorizante que cualquier cosa que se imaginara, haciéndome sentir escalofríos imparables por todo mi cuerpo.
-Con que así son las cosas, me parece bien. Me vengaré con mucha, mucha mas emoción- estallando en una risa diabólica, que poco a poco se escuchó por todo el centro comercial.
Corrí a toda velocidad lejos de ella, mirando hacia atrás para ver que no me siguiera, y al parecer no lo hacia. Pero cuando giré de nuevo mi cabeza hacia adelante.
-¿A dónde vas?- casi pegando su rostro junto al mío, mientras me dejaba ver su risa
Ella había aparecido delante mío, dejándome paralizado del susto. Mis piernas temblorosas se perdieron su fuerza, y caí de rodillas frente a ella. Mientras que en ese momento, una persona se encontraba parada en el techo de vidrio del lugar.
-Ese idiota esta muerto- mirando hacia donde estaba la chica diabólica
FIN DEL CAPITULO 3
PD: PERRAS Dx
Sunflower's Mind
viernes, 15 de octubre de 2010
espero les guste.
Sunflower's Mind
Cyberpunk Love.
sábado, 9 de octubre de 2010
Disculpas.
sábado, 2 de octubre de 2010
Pero el sábado siguiente el blog tendrá entradas diarias como se acostumbra.
A todos los agraviados les pido una disculpa.
OF "Locura Interna" Capítulo 2
viernes, 24 de septiembre de 2010
Capitulo 2 “Muerte por la epidemia”
Oír ese comentario del profesor me hizo desesperarme más de lo que ya estaba, ¿Qué acaso no fue solo un mal sueño? Era imposible comprender todo lo que estaba pasando… era absolutamente irrealista.
-¡¿Qué quiere decir con eso profesor?!- grité desesperadamente
-Su compañero se encontraba durmiendo como cualquiera de nosotros, cuando repentinamente su corazón se detuvo… seguramente por esa enfermedad desconocida- respondió tratando de calmarme
Sin poder contener mi actitud arrojé mi pupitre al piso, y sucesivamente me dirigí hacia la puerta. El profesor me ordenó detenerme pero solo lo ignoré. Todos mis compañeros volteaban preocupados mientras salía… y además sentí una mirada fija que me hizo sentir un escalofrío.
Con solo un pensamiento en la cabeza, impuse rumbo hacia la biblioteca escolar. Después de caminar unos momentos llegué a ella. Tenia un aspecto refinado, se encontraba completamente limpio y la bibliotecaria era una anciana irritada. Sin importarme nada de lo anterior, busqué la sección E, me acerqué a sus libros y comencé a revisar. Escolar, educativo, empresarial… y por fin, extranormal.
Conforme a lo que estaba pasando, me dije a mi mismo que “extranormal” era lo que estaba ocurriendo en mi vida. Tomé el libro “actividades paranormales” e inmediatamente me senté en una de las mesas.
Lo abrí y empecé a leer desde el comienzo. Me tomó 1 hora analizar la mitad del contenido, pero nada de lo que había ahí me servía, solo cosas un tanto exageradas para mi gusto. Aunque comparándolas con lo mío no era tan extraño.
-Exorcismos, ovnis, ¿Cómo puede esta porquería ayudarme?- dije suspirando
-Pues que esperabas encontrar. Después de todo, ni los científicos pueden definir la causa de eso- respondió una voz desconocida
En ese momento pude sentir la misma mirada fija que había sentido en el aula. Sin dudarlo volteé en dirección hacia mi espalda, solo para poder observar a una chica de mi edad, un poco alta y con expresión seria. Era de cabello rubio, lacio y este le llegaba hasta la espalda, además tenía ojos café.
-¿Cómo sabes qué es lo que busco?- mirándola impresionado
-No es de eso de lo que deberíamos preocuparnos ahora mismo- respondió sin cambiar su expresión
“No era tiempo de preocuparme por eso ahora” ¿entonces de qué? Si no encontraba una explicación, la muerte de mi amigo seria imposible de resolver.
Sin dirigirme una palabra comenzó a acercarse hacia la ventana del lugar. Supuse que trataba de decirme que la siguiera, así que eso fue lo que hice. Ella se puso a mirar hacia la ventana, y yo le proseguí.
-Espera solo un momento- dijo ella, cambiando su expresión a una más triste
Cada vez me parecía más extraña, además… expresarse triste sin haber motivo… que chica mas enigmática. Estaba a punto de hablar, cuando 5 objetos pasaron cayendo delante de la ventana.
Me pareció muy extraño, así que pegué mi rostro al vidrio y miré hacia abajo. Ahí se encontraban 5 cuerpos muertos.
-Oye, esos chicos se acaban de…- dije muy asustado
Pero cuando giré mi cabeza, ella ya no estaba ahí. Se había ido sin haberme dado cuenta. No le di tanta importancia y me bajé del 3er piso en el que me encontraba, hacia la entrada de la escuela. Al llegar ahí, muchas personas miraban lo sucedido y yo me incluí en ese grupo.
Cuando por fin pude observar los cuerpos, miré que estaban con el cráneo abierto y el cerebro dispersado por todo el piso. Ver tal escena me causó un dolor en el estómago, por lo cual abrí el bote de basura más cercano, y vomité. No podía seguir presenciando eso, así que entré de nuevo en la escuela y me tumbé sobre las escaleras.
-No puede estar pasando esto- dije mientras ponía mis manos sobre mi cabeza
-Claro que puede, así que acéptalo- respondió alguien desde detrás de mí
De nuevo esa chica, se había colocado cerca de mí sin yo darme cuenta. Se miraba indiferente a pesar de la situación, parecía como si… como si ella ya supiera que eso iba a ocurrir.
-Si ya sabias que esto pasaría, entonces ¿Por qué no hiciste nada?- dije un poco enojado
-No había nada que yo pudiera hacer, después de ver como sufrían varios días en su subconsciente, era inevitable que terminara en esto- respondió sentándose junto a mi
Cuando mencionó subconsciente, mi mente recordó aquella pesadilla por la que había pasado.
-¿Me podrías explicar eso?-
-Si quieres escuchar la historia, entonces quédate dentro de tu salón cuando acaben las clases.
Habiéndome dicho eso, señaló hacia donde se encontraban los cuerpos, y yo miré. Al parecer, eso no quiso decir nada, así que volví a girar mi cabeza a ella, pero otra vez desapareció.
-Este es un maldito mundo absurdo- dije irritado
Resignado regresé al salón, y por lo visto la profesora de cálculo aún no llegaba. Todos en la clase esperamos por un largo rato hasta que alguien abrió la puerta. Era una mujer joven que jamás habíamos visto. Tenia el pelo café y rizado, era un poco corta de estatura y de piel clara.
-Buenos días a todos, me llamo Arlene Cáñez, y les anuncio que desde ahora yo les daré la clase de calculo- decía muy sonriente
-Pero la antigua maestra…- siendo interrumpido
-Preferiría que no habláramos sobre eso- borrando por completo su sonrisa
Esa actitud, y ese cambio de profesora tan repentino solo podían significar una cosa… la maestra había pasado a mejor vida. A pesar de que hace dos días la había visto llorando por la muerte de su hermana, ahora ya no se encontraba entre nosotros. Todo se estaba yendo a la basura.
La maestra continuó su clase. Yo como siempre me puse a mirar hacia fuera y pude presenciar como llegaba la ambulancia a llevarse los cuerpos. Que cosa mas triste, ver como estallaban en llanto sus familiares; me rompía el corazón. Sin más sorpresas, las clases continuaron y después de varias horas ya era tiempo de terminar el día. Todas las personas empezaron a irse a sus hogares, y yo me quedé ahí a esperar a la rubia.
-Me pregunto si siempre será así de inexpresiva- mientras suspiraba
-No, a veces soy de diferente manera- respondió enseguida de mi oreja
Su llegada me tomó por sorpresa y me provocó un susto, con lo cual fui a dar de cabeza al suelo. Velozmente me levanté y comencé a sobar mi cabeza. Ella no me prestó mucha atención y se sentó en el pupitre que estaba detrás del mío.
-Deja de aparecer de esa manera, me vas a provocar un infarto- dije, aún doliéndome por el golpe
-No deberías bromear sobre la muerte- dijo con una pizca de irritación
Esa chica haría enojar a cualquier persona con su actitud. Sin hacer caso a su humor, me coloqué frente a ella y me preparé para que escuchar lo que me tuviera que decir.
-Bien, bien, como digas. Ahora habla sobre lo importante-
-Primero que nada, ¿Qué quieres saber?-
-La razón de que estuvieras enterada de las muertes de los 5 estudiantes- dije en con voz amenazante
Ella calló un momento para mirarme a los ojos. Parecía estar meditando sobre algo, y finalmente habló.
-Sabia de sus muertes debido a que los vi cuando se cruzaron nuestras conciencias; tu ya deberías saberlo… después de todo presenciaste la muerte de tu amigo.
Con esas palabras mi cuerpo se paralizó. Estaba enterada sobre lo que vi, a pesar de que no había hablado de ello con nadie. Incluso si no tomara en cuenta eso, ella estaba completamente relajada. Y para colmo no entendía que trataba de decirme.
-¿Qué quieres decir con eso? Además, ¿Cómo sabes lo que me sucedió?- con el cuerpo temblando de la impresión
-Lo que quiero decir, es que tú y tu amigo estaban conectados, por eso pudiste encontrarte con él dentro de esa pesadilla-
La situación estaba cada vez más estúpidamente irreal; mentes unidas, no podía creerme tal patraña. Eso decía una parte de mí, mientras que otra ya estaba inmersa en ella.
-Si piensas que solo hablo tonterías, entonces explica lo de tu amigo-
Ahí dió en el clavo, tenia que atenerme a lo que me decía, puesto que no había otra explicación disponible. Sin duda era una persona a la que no le podías esconder tus pensamientos. Ahora toda mi yo creía en sus palabras. Pero si ella sabia tanto de la pesadilla, lo mas probable es que ella también…
-Tu también haz estado en el terror, ¿cierto?- dije intrigado
-… si, así es… he estado ahí casi a diario desde hace semanas- respondió con signos de rabia en su voz
Aquella chica de expresión seria e inderrumbable desapareció con esas palabras, viéndose envuelta poco a poco en rabia. Comenzó a apretar su puño y parecía perder un poco la cordura.
-No tienes ni la mas mínima idea de lo que es vivir cada día, preocupándote por ser atacada por ese enigma; viendo morir a varias personas en el transcurso- mirándome con enojo
Definitivamente eran ojos intensos, los que me observaban. Ya no estaba dentro de si. Tuve el presentimiento de que se me echaría encima, y eso hizo. Con sus uñas clavadas en mi cuello, me sujetó contra la pared y derramó algunas lágrimas.
-Estoy muerta en vida, entiendes lo que es eso… ¡por supuesto que no lo entiendes, o por lo menos no ahora!- riendo extrañamente, mientras lloraba al mismo tiempo
Sus uñas traspasaban lentamente mi piel, mientras intentaba alejarla. Por más fuerza que aplicaba sobre su cuerpo ella no retrocedía. Cuando por fin consiguió que saliera un poco de sangre de mi cuello, recuperó la cordura y me soltó.
-Siento que hayas presenciado eso- dijo mientras dirigía su mirada al piso
-Me hiciste sangrar, enserio que te desquiciaste- respondí mientras recuperaba el aliento
-Creo que deberíamos dejar la charla por hoy- mientras se acercaba hacia la salida del aula
Me lastimaba, me espantaba un poco y después pedía disculpas, comportándose como si nada hubiera pasado; simplemente extraña.
-Oh, por cierto, mira hacia la ventana- apuntando con su dedo hacia la ventana
-No, no pienso caer en eso de nuevo, haces que voltee y cuando me doy cuenta ya desapareciste- cruzándome de brazos
Escuchando mi respuesta caminó de nuevo hacia donde yo estaba. Cuando por fin estaba frente a mi, levantó su mano y… me picó los ojos.
-¡Hey, ¿Por qué hiciste eso?- poniendo mis manos sobre mis ojos
Cuando se me pasó el dolor volví a mirar… y ella se había ido. Sin duda alguna ella quería desaparecer de forma impresionante… loca.
-Supongo que aquí se acaba la comedia- todavía doliéndome
Puesto que se había marchado, yo también procedí a irme a mi casa. Cuando llegué, abrí la puerta y me encontré con mi madre preocupada.
-Cariño, ¿Por qué llegas tan tarde? Ya casi anochece. Por favor dime que no te pasó nada- abrazándome
-No te preocupes no estoy lastimado ni nada-
-Me alegra tanto escuchar eso…- mirando mi cuello
En el momento que miró mi herida causada por aquellas uñas sabia que iba a empezar la ronda de preguntas.
-¿Quién te hizo eso? ¿Estuviste en una pelea? ¿Con qué objeto te hicieron la herida? ¿Qué hiciste para meterte en una situación peligrosa?- dijo con desesperación
-Es una larga historia, no quiero hablar de ello. Y no estuve en ninguna pelea ni nada de eso, así que déjame en paz por favor.
-Pero, pero, pero- siguiendo cada paso que daba
Toda esa tarde, mi madre no hizo nada más que hacerme preguntas. Mientras comía, mientras jugaba videojuegos o mientras descansaba. Pero a final de cuentas logré calmarla, a pesar de que me tomó hasta el anochecer.
Por fin había llegado la noche, me recosté sobre mi cama solo para pensar en lo que había sucedido durante el día. Mientras que en la tv no había nada nuevo sobre la epidemia, o tal vez no lo transmitían para no causar caos.
-No se que pensar- tapándome la cara con la almohada
Después de un rato, comencé a bostezar, hasta que repentinamente me dormí. No parecía ocurrir nada extraño, pero la realidad era que estaba dentro de ese lugar, de nuevo.
-La noche pasó muy rápido- levantándome aflojerado de la cama y mirando por la ventana
Otra vez todo estaba desolado y oscuro, rápido revisé la casa y mi madre no estaba, de nuevo. Aprendiendo un poco de mi anterior experiencia, tomé un bate para defenderme y sali con él hacia fuera. Caminé unas pocas casas hasta llegar a un parque, y me senté sobre una banca.
-¿Por qué vuelve a pasar esto?- un poco enojado
Repentinamente escuché una voz que me llamaba. Sosteniendo fuerte el bate, volteé hacia mi derecha, y para mi sorpresa, mi amigo Cristian estaba escondido en unos arbustos.
-Cristian, estas vivo…- dije con algunas lágrimas
Dejándome llevar por el momento, me acerqué hacia el, y lo abracé. Pero inmediatamente me sujetó y me colocó frente a su cara. Cuando lo miré, en todo su rostro se había formado un agujero y de él salieron colmillos.
-Oh, por dios- Temblando con un inmenso terror
La criatura se abalanzó contra mi y pensé que me había llegado el fin… pero se escuchó un disparó y ella cayó.
-Deberías de tener mas cautela, recuerda que esta es tu mente y te puede jugar sucio- dijo una chica sosteniendo una magnum en su mano
No lo podía creer… era aquella extraña desquiciada. Por alguna razón me salvó.
-Por cierto no te he dicho mi nombre, me llamo Lucy Velasco-
FIN DEL CAPITULO 2