Capítulo 3 “En tu interior”
De forma tan repentina llegó y me salvó. Simplemente sorpresivo.
-Eres muy ingenuo por dejarte engañar-
Su actitud era despreocupada, de alguna manera pareciese como si ya estuviera acostumbrada. Y ella tenia razón, no debí caer en esa trampa.
-Gracias por ayudarme- mostrando una leve sonrisa
-Simplemente me diste lastima al ser tan idiota- volteando su mirada
Tras decir eso, se dispuso a irse del lugar. Quedarme solo seria idiota, así que intenté detenerla, pero no buscaba compañía.
-Sigue tu propio camino, si fueras conmigo solo serías un estorbo- lanzándome una mirada seria
Con ese comentario hizo surgir mi enojo, y dejé que se marchara. Lo que tenía que hacer en ese momento era pensar en una manera de encontrar ayuda… que no tuviera que ver con “Lucy”.
-Un momento, ella mencionó de nuevo lo de las mentes-
No, no y no. Jamás me creería esas tonterías, mi mente no podía ser un lugar tan horrible, ni que fuera una mala persona.
Salí de ese parque y decidí ir hacia la policía, probablemente ellos podrían ayudarme… si es que se encontrasen ahí. Pero para mi mala suerte, la comisaria estaba casi del otro lado de la ciudad. El único atajo que podía tomar era un centro comercial inmenso; no había otra opción.
-Tengo un mal presentimiento- tragando saliva
Que existiera una forma de cortar camino era algo bueno, pero… un lugar tan grande, posiblemente una oscuridad profunda y sombras asesinas que podían tomar la apariencia de la gente.
-Estoy jodido-
Justo en el momento que pronuncié esas palabras, tres sombras salieron del piso e hice justo lo que tenia que hacer… correr. Pasé por algunas calles a una velocidad desenfrenada con los enemigos siguiéndome, y repentinamente me vi obstaculizado por dos autos chocados que bloqueaban la calle.
-No soy idiota para detenerme por pequeñeces como esta- enfocando la mirada hacia delante
Comencé a acelerar mi velocidad, y cuando me encontré frente a los autos salté y me deslicé sobre ellos. Inmediatamente retomé la corrida.
-Tráguense eso idiotas- girando mi cabeza hacia atrás
En cuanto las sombras llegaron al obstáculo, estiraron sus manos e hicieron pedazos todo en un instante.
-¡Esto no puede ser mas estúpido!- preocupado
Solo faltaban unas calles para llegar, solo unos metros más y estaría… ¿en un lugar seguro? Ni siquiera pude pensar en eso, cuando a mi costado salió otra de esas cosas.
-¡Maldición, maldición, maldición!- cada vez rápido
Sin pensarlo dos veces, tomé una piedra y la lancé contra la ventana del centro comercial, provocando un agujero en el cual empujé mi cuerpo, rompiéndola por completo. Inmediatamente me levanté y miré detrás. Para mi sorpresa ya nadie me seguía.
-Gracias a dios- dije muy aliviado
Ahora ya me encontraba dentro del atajo, que como suponía estaba muy oscuro. Miré alrededor y ninguna de las tiendas estaba abierta ni tampoco aluzada, lo único que proporcionaba un poco de brillo era un pasillo delante mío. Siendo así las cosas, caminé lentamente por él, volteaba hacia los lados con extrema cautela mirando solamente color negro por donde sea. Después de un poco de avance, el sonido que se produce al encender una televisión llego a mis oídos.
-¿De dónde vino eso?- con la tensión al máximo
Repentinamente una tienda de electrónica que se encontraba a mi derecha encendió sus luces. Al parecer no había nadie, las luces seguramente se habrían encendido solas.
Tras pensarlo un poco comencé a acercarme a la puerta del lugar. Puse mi mano sobre la perilla y extrañamente estaba abierto. Lentamente empujé la puerta y volteé hacia los alrededores. Había tres pasillos en los que se encontraban computadoras, televisiones y radios entre otras cosas, todos estaban apagados. Al final se podía observar la caja de pago y por supuesto, nadie en ella. Por un momento decidí dejar el miedo atrás y avance con velocidad hacia el mostrador, y para mi sorpresa ahí se encontraba una televisión encendida pero sin señal.
-Oh no, esto ya lo he visto en las películas, sin aviso va a aparecer un rostro en ella y luego me atacara y…-
Encontró señal sin aviso y cortó mis pensamientos. En la pantalla apareció un video, en el cual se encontraba un niño pequeño con piernas y brazos amarrados en cuarto oscuro. Una luz se mostró ante el cuando se comenzó a abrir una puerta. Al parecer un extraño señor con la cara cubierta por un pañuelo traía una niña amarrada de igual manera. El hombre solo le arrojó dentro, y después salió volviendo a cerrar la puerta.
-A ti también te han engañado ¿verdad?- dijo el niño
La niña no le contestó ya que su incesable llanto no le permitía pronunciar ninguna palabra. El chico se arrastró hasta donde se encontraba la chica y trató de mantener una conversación con ella para calmarla.
-No te preocupes, todo va a estar bien-
-¿Cómo puedes estar seguro de ello?- le contestó la chica
-No lo se, pero confía en mi- mostrando una sonrisa
Por lo visto esa sonrisa la había calmado, y como prueba de ello le respondió con otra sonrisa al niño. Con solo mirarlos pareciese como si las palabras del chico fueran ciertas, pero había algo extraño.
Repentinamente recordé algo y sentí un escalofrío por la espalda. Caí en desesperación y arrojé la televisión hacia el piso; para no seguir viendo el video.
-¡¿Quién esta haciendo esto? Déjenme en paz!- poniendo las manos sobre mi cabeza
Extrañamente los aparatos se comenzaron a encender tras lo dicho. Todos empezaron a transmitir el video y los sonidos que trataba de evitar; alguien estaba jugando conmigo. En las pantallas se podía observar a los chicos pero… sabia que es lo que iba a pasar.
La puerta en aquel cuarto oscuro volvió a abrirse y esta vez eran cinco hombres de cara cubierta. Sin hacer preguntas tomaron a los pequeños y los sacaron.
-Tengo miedo- dijo la chica
-Trata de tranquilizarte, yo te protegeré si es necesario
Caminaron por lo que parecía un túnel, hasta que por fin salieron al aire libre. Por lo visto estaban en una casa abandonada en las afueras de la ciudad.
-Prepárense para ir con sus nuevas familias- dijo uno de los hombres, riendo de manera sínica
-¿A qué te refieres? Nosotros ya tenemos familia- comentó el chico
-No, no. Hablo de las buenas personas que pagaron por ustedes- cada vez riendo más
El niño comprendió lo que estaba pasando y empezó a tratar de mover su cuerpo desesperado, por un intento de escapar. Eso molesto al hombre que lo escoltaba, haciendo que lo tirara al suelo, y lo comenzara a patear.
Por lo que se diría un milagro de dios, aparecieron varias policías rodeando la casa, apuntando con sus pistolas a los secuestradores. Viendo la situación, los hombres tomaron a los chicos y pusieron una pistola en sus cabezas; tomándolos como rehenes.
-Ni se les ocurra hacer nada extraño, o los niños se mueren- dijo el hombre que sostenía a la niña
-Tranquilícense, podemos arreglar las cosas de buena manera ¿de acuerdo?- dijo uno de los policías
El ambiente se veía tenso, como si al primer movimiento que hiciera alguien, se soltaría un balazo. Pero… con una muestra de valor y atrevimiento, el chico mordió lo mas fuerte que pudo la mano del hombre. Y en ese pequeño instante los policías empezaron a dispararles a los secuestradores; haciendo que estos cayeran muertos al momento.
En un lapso de tiempo tan raro como ese, la niña estalló en llanto de felicidad y corrió a abrazar fuertemente al chico.
-Tenías razón, tenias razón. Cumpliste tu palabra de que todo iba a estar bien- mostrando mucha felicidad en su rostro
-Ves, todo acabó bien- acariciando la cabeza de la chica
Todo era felicidad, todo había acabado bien, pero en ese momento se escuchó un disparo. Las miradas se enfocaron en un solo lugar, y en ese momento… la pequeña cayo muerta. La bala había atravesado desde la parte detrás de su cabeza hasta quedar atascada con los trozos desechos de su ojo derecho. El niño empezó a gritar y a vomitar en el piso, tras ver la situación, mientras que en el piso se observaba a uno de los hombres sosteniendo una pistola y riendo.
-Si me voy a ir, no me voy a ir solo- riendo loca y desenfrenadamente
Los policías no contuvieron su ira, y comenzaron un frenesí de disparos sobre el hombre, hasta dejarlo muerto en un rio de sangre a su alrededor.
-¡NO!- grité con lágrimas en los ojos
Como es obvio de sospechar, yo era ese chico. Cuando era pequeño, unos hombres me secuestraron, y el resto lo mostró el video. Después de esa catástrofe estuve yendo con un psicólogo, debido al trastorno que eso me causo. Nunca olvidé la cara de esa chica que había confiado en mi, y que yo la decepcioné… o mejor dicho le fallé.
-Deténgalo ya, por favor- tirado en el pisado, todavía llorando
Repentinamente todos los aparatos se apagaron como lo había pedido. Pero al parecer, solo lo habían hecho para dejarme escuchar algo peor; un grito muy fuerte, que resonó en mi cabeza.
El miedo no tardó en recorrer mi cuerpo, y me levanté. En cuanto lo hice escuché pasos provenientes desde detrás, y por alguna razón no deseaba voltear por nada del mundo.
-¿Por qué me mentiste? –dijo una voz acongojada
-…- paralizado al reconocer esa voz-
Lentamente comencé a girar mi cabeza, y cuando termine de hacerlo… ella se encontraba ahí. La chica de mis malos recuerdos, exactamente como en aquel momento; con su parte de su cráneo despezado, y mostrándome una cascada de sangre saliendo de lo que quedaba de su ojo derecho.
-¿Cómo es que… estas aquí?- totalmente en pánico
-Solo quiero devolverte el favor, así que “no te preocupes, todo va a estar bien”- mostrando una risa sádica al decir eso
-No, por favor. Yo no quería que te pasara eso- alejándome paso a paso
Ella empezó a acercarse lentamente hacia mí, mientras que yo me alejaba. De repente mi espalda chocó con la puerta al no poder retroceder más. Sin pensarlo dos veces traté de abrir la puerta, pero esta no se abría; estaba completamente acorralado, mientras que la chica se acercaba a mí.
-Dios, por favor ten piedad de mí- estallando en llanto
-Descuida, vamos estar juntos- riendo extrañamente al verme llorando
En ese momento de tensión se escuchó un disparo, y en la puerta se formó un agujero lo suficientemente grande como para salir por el. Me sentí muy aliviado y Salí por el a toda velocidad, pero cuando volteé a ver a la chica… su rostro se miraba enfurecido a mas no poder, era mas atemorizante que cualquier cosa que se imaginara, haciéndome sentir escalofríos imparables por todo mi cuerpo.
-Con que así son las cosas, me parece bien. Me vengaré con mucha, mucha mas emoción- estallando en una risa diabólica, que poco a poco se escuchó por todo el centro comercial.
Corrí a toda velocidad lejos de ella, mirando hacia atrás para ver que no me siguiera, y al parecer no lo hacia. Pero cuando giré de nuevo mi cabeza hacia adelante.
-¿A dónde vas?- casi pegando su rostro junto al mío, mientras me dejaba ver su risa
Ella había aparecido delante mío, dejándome paralizado del susto. Mis piernas temblorosas se perdieron su fuerza, y caí de rodillas frente a ella. Mientras que en ese momento, una persona se encontraba parada en el techo de vidrio del lugar.
-Ese idiota esta muerto- mirando hacia donde estaba la chica diabólica
FIN DEL CAPITULO 3
PD: PERRAS Dx