Capitulo 2 “Muerte por la epidemia”
Oír ese comentario del profesor me hizo desesperarme más de lo que ya estaba, ¿Qué acaso no fue solo un mal sueño? Era imposible comprender todo lo que estaba pasando… era absolutamente irrealista.
-¡¿Qué quiere decir con eso profesor?!- grité desesperadamente
-Su compañero se encontraba durmiendo como cualquiera de nosotros, cuando repentinamente su corazón se detuvo… seguramente por esa enfermedad desconocida- respondió tratando de calmarme
Sin poder contener mi actitud arrojé mi pupitre al piso, y sucesivamente me dirigí hacia la puerta. El profesor me ordenó detenerme pero solo lo ignoré. Todos mis compañeros volteaban preocupados mientras salía… y además sentí una mirada fija que me hizo sentir un escalofrío.
Con solo un pensamiento en la cabeza, impuse rumbo hacia la biblioteca escolar. Después de caminar unos momentos llegué a ella. Tenia un aspecto refinado, se encontraba completamente limpio y la bibliotecaria era una anciana irritada. Sin importarme nada de lo anterior, busqué la sección E, me acerqué a sus libros y comencé a revisar. Escolar, educativo, empresarial… y por fin, extranormal.
Conforme a lo que estaba pasando, me dije a mi mismo que “extranormal” era lo que estaba ocurriendo en mi vida. Tomé el libro “actividades paranormales” e inmediatamente me senté en una de las mesas.
Lo abrí y empecé a leer desde el comienzo. Me tomó 1 hora analizar la mitad del contenido, pero nada de lo que había ahí me servía, solo cosas un tanto exageradas para mi gusto. Aunque comparándolas con lo mío no era tan extraño.
-Exorcismos, ovnis, ¿Cómo puede esta porquería ayudarme?- dije suspirando
-Pues que esperabas encontrar. Después de todo, ni los científicos pueden definir la causa de eso- respondió una voz desconocida
En ese momento pude sentir la misma mirada fija que había sentido en el aula. Sin dudarlo volteé en dirección hacia mi espalda, solo para poder observar a una chica de mi edad, un poco alta y con expresión seria. Era de cabello rubio, lacio y este le llegaba hasta la espalda, además tenía ojos café.
-¿Cómo sabes qué es lo que busco?- mirándola impresionado
-No es de eso de lo que deberíamos preocuparnos ahora mismo- respondió sin cambiar su expresión
“No era tiempo de preocuparme por eso ahora” ¿entonces de qué? Si no encontraba una explicación, la muerte de mi amigo seria imposible de resolver.
Sin dirigirme una palabra comenzó a acercarse hacia la ventana del lugar. Supuse que trataba de decirme que la siguiera, así que eso fue lo que hice. Ella se puso a mirar hacia la ventana, y yo le proseguí.
-Espera solo un momento- dijo ella, cambiando su expresión a una más triste
Cada vez me parecía más extraña, además… expresarse triste sin haber motivo… que chica mas enigmática. Estaba a punto de hablar, cuando 5 objetos pasaron cayendo delante de la ventana.
Me pareció muy extraño, así que pegué mi rostro al vidrio y miré hacia abajo. Ahí se encontraban 5 cuerpos muertos.
-Oye, esos chicos se acaban de…- dije muy asustado
Pero cuando giré mi cabeza, ella ya no estaba ahí. Se había ido sin haberme dado cuenta. No le di tanta importancia y me bajé del 3er piso en el que me encontraba, hacia la entrada de la escuela. Al llegar ahí, muchas personas miraban lo sucedido y yo me incluí en ese grupo.
Cuando por fin pude observar los cuerpos, miré que estaban con el cráneo abierto y el cerebro dispersado por todo el piso. Ver tal escena me causó un dolor en el estómago, por lo cual abrí el bote de basura más cercano, y vomité. No podía seguir presenciando eso, así que entré de nuevo en la escuela y me tumbé sobre las escaleras.
-No puede estar pasando esto- dije mientras ponía mis manos sobre mi cabeza
-Claro que puede, así que acéptalo- respondió alguien desde detrás de mí
De nuevo esa chica, se había colocado cerca de mí sin yo darme cuenta. Se miraba indiferente a pesar de la situación, parecía como si… como si ella ya supiera que eso iba a ocurrir.
-Si ya sabias que esto pasaría, entonces ¿Por qué no hiciste nada?- dije un poco enojado
-No había nada que yo pudiera hacer, después de ver como sufrían varios días en su subconsciente, era inevitable que terminara en esto- respondió sentándose junto a mi
Cuando mencionó subconsciente, mi mente recordó aquella pesadilla por la que había pasado.
-¿Me podrías explicar eso?-
-Si quieres escuchar la historia, entonces quédate dentro de tu salón cuando acaben las clases.
Habiéndome dicho eso, señaló hacia donde se encontraban los cuerpos, y yo miré. Al parecer, eso no quiso decir nada, así que volví a girar mi cabeza a ella, pero otra vez desapareció.
-Este es un maldito mundo absurdo- dije irritado
Resignado regresé al salón, y por lo visto la profesora de cálculo aún no llegaba. Todos en la clase esperamos por un largo rato hasta que alguien abrió la puerta. Era una mujer joven que jamás habíamos visto. Tenia el pelo café y rizado, era un poco corta de estatura y de piel clara.
-Buenos días a todos, me llamo Arlene Cáñez, y les anuncio que desde ahora yo les daré la clase de calculo- decía muy sonriente
-Pero la antigua maestra…- siendo interrumpido
-Preferiría que no habláramos sobre eso- borrando por completo su sonrisa
Esa actitud, y ese cambio de profesora tan repentino solo podían significar una cosa… la maestra había pasado a mejor vida. A pesar de que hace dos días la había visto llorando por la muerte de su hermana, ahora ya no se encontraba entre nosotros. Todo se estaba yendo a la basura.
La maestra continuó su clase. Yo como siempre me puse a mirar hacia fuera y pude presenciar como llegaba la ambulancia a llevarse los cuerpos. Que cosa mas triste, ver como estallaban en llanto sus familiares; me rompía el corazón. Sin más sorpresas, las clases continuaron y después de varias horas ya era tiempo de terminar el día. Todas las personas empezaron a irse a sus hogares, y yo me quedé ahí a esperar a la rubia.
-Me pregunto si siempre será así de inexpresiva- mientras suspiraba
-No, a veces soy de diferente manera- respondió enseguida de mi oreja
Su llegada me tomó por sorpresa y me provocó un susto, con lo cual fui a dar de cabeza al suelo. Velozmente me levanté y comencé a sobar mi cabeza. Ella no me prestó mucha atención y se sentó en el pupitre que estaba detrás del mío.
-Deja de aparecer de esa manera, me vas a provocar un infarto- dije, aún doliéndome por el golpe
-No deberías bromear sobre la muerte- dijo con una pizca de irritación
Esa chica haría enojar a cualquier persona con su actitud. Sin hacer caso a su humor, me coloqué frente a ella y me preparé para que escuchar lo que me tuviera que decir.
-Bien, bien, como digas. Ahora habla sobre lo importante-
-Primero que nada, ¿Qué quieres saber?-
-La razón de que estuvieras enterada de las muertes de los 5 estudiantes- dije en con voz amenazante
Ella calló un momento para mirarme a los ojos. Parecía estar meditando sobre algo, y finalmente habló.
-Sabia de sus muertes debido a que los vi cuando se cruzaron nuestras conciencias; tu ya deberías saberlo… después de todo presenciaste la muerte de tu amigo.
Con esas palabras mi cuerpo se paralizó. Estaba enterada sobre lo que vi, a pesar de que no había hablado de ello con nadie. Incluso si no tomara en cuenta eso, ella estaba completamente relajada. Y para colmo no entendía que trataba de decirme.
-¿Qué quieres decir con eso? Además, ¿Cómo sabes lo que me sucedió?- con el cuerpo temblando de la impresión
-Lo que quiero decir, es que tú y tu amigo estaban conectados, por eso pudiste encontrarte con él dentro de esa pesadilla-
La situación estaba cada vez más estúpidamente irreal; mentes unidas, no podía creerme tal patraña. Eso decía una parte de mí, mientras que otra ya estaba inmersa en ella.
-Si piensas que solo hablo tonterías, entonces explica lo de tu amigo-
Ahí dió en el clavo, tenia que atenerme a lo que me decía, puesto que no había otra explicación disponible. Sin duda era una persona a la que no le podías esconder tus pensamientos. Ahora toda mi yo creía en sus palabras. Pero si ella sabia tanto de la pesadilla, lo mas probable es que ella también…
-Tu también haz estado en el terror, ¿cierto?- dije intrigado
-… si, así es… he estado ahí casi a diario desde hace semanas- respondió con signos de rabia en su voz
Aquella chica de expresión seria e inderrumbable desapareció con esas palabras, viéndose envuelta poco a poco en rabia. Comenzó a apretar su puño y parecía perder un poco la cordura.
-No tienes ni la mas mínima idea de lo que es vivir cada día, preocupándote por ser atacada por ese enigma; viendo morir a varias personas en el transcurso- mirándome con enojo
Definitivamente eran ojos intensos, los que me observaban. Ya no estaba dentro de si. Tuve el presentimiento de que se me echaría encima, y eso hizo. Con sus uñas clavadas en mi cuello, me sujetó contra la pared y derramó algunas lágrimas.
-Estoy muerta en vida, entiendes lo que es eso… ¡por supuesto que no lo entiendes, o por lo menos no ahora!- riendo extrañamente, mientras lloraba al mismo tiempo
Sus uñas traspasaban lentamente mi piel, mientras intentaba alejarla. Por más fuerza que aplicaba sobre su cuerpo ella no retrocedía. Cuando por fin consiguió que saliera un poco de sangre de mi cuello, recuperó la cordura y me soltó.
-Siento que hayas presenciado eso- dijo mientras dirigía su mirada al piso
-Me hiciste sangrar, enserio que te desquiciaste- respondí mientras recuperaba el aliento
-Creo que deberíamos dejar la charla por hoy- mientras se acercaba hacia la salida del aula
Me lastimaba, me espantaba un poco y después pedía disculpas, comportándose como si nada hubiera pasado; simplemente extraña.
-Oh, por cierto, mira hacia la ventana- apuntando con su dedo hacia la ventana
-No, no pienso caer en eso de nuevo, haces que voltee y cuando me doy cuenta ya desapareciste- cruzándome de brazos
Escuchando mi respuesta caminó de nuevo hacia donde yo estaba. Cuando por fin estaba frente a mi, levantó su mano y… me picó los ojos.
-¡Hey, ¿Por qué hiciste eso?- poniendo mis manos sobre mis ojos
Cuando se me pasó el dolor volví a mirar… y ella se había ido. Sin duda alguna ella quería desaparecer de forma impresionante… loca.
-Supongo que aquí se acaba la comedia- todavía doliéndome
Puesto que se había marchado, yo también procedí a irme a mi casa. Cuando llegué, abrí la puerta y me encontré con mi madre preocupada.
-Cariño, ¿Por qué llegas tan tarde? Ya casi anochece. Por favor dime que no te pasó nada- abrazándome
-No te preocupes no estoy lastimado ni nada-
-Me alegra tanto escuchar eso…- mirando mi cuello
En el momento que miró mi herida causada por aquellas uñas sabia que iba a empezar la ronda de preguntas.
-¿Quién te hizo eso? ¿Estuviste en una pelea? ¿Con qué objeto te hicieron la herida? ¿Qué hiciste para meterte en una situación peligrosa?- dijo con desesperación
-Es una larga historia, no quiero hablar de ello. Y no estuve en ninguna pelea ni nada de eso, así que déjame en paz por favor.
-Pero, pero, pero- siguiendo cada paso que daba
Toda esa tarde, mi madre no hizo nada más que hacerme preguntas. Mientras comía, mientras jugaba videojuegos o mientras descansaba. Pero a final de cuentas logré calmarla, a pesar de que me tomó hasta el anochecer.
Por fin había llegado la noche, me recosté sobre mi cama solo para pensar en lo que había sucedido durante el día. Mientras que en la tv no había nada nuevo sobre la epidemia, o tal vez no lo transmitían para no causar caos.
-No se que pensar- tapándome la cara con la almohada
Después de un rato, comencé a bostezar, hasta que repentinamente me dormí. No parecía ocurrir nada extraño, pero la realidad era que estaba dentro de ese lugar, de nuevo.
-La noche pasó muy rápido- levantándome aflojerado de la cama y mirando por la ventana
Otra vez todo estaba desolado y oscuro, rápido revisé la casa y mi madre no estaba, de nuevo. Aprendiendo un poco de mi anterior experiencia, tomé un bate para defenderme y sali con él hacia fuera. Caminé unas pocas casas hasta llegar a un parque, y me senté sobre una banca.
-¿Por qué vuelve a pasar esto?- un poco enojado
Repentinamente escuché una voz que me llamaba. Sosteniendo fuerte el bate, volteé hacia mi derecha, y para mi sorpresa, mi amigo Cristian estaba escondido en unos arbustos.
-Cristian, estas vivo…- dije con algunas lágrimas
Dejándome llevar por el momento, me acerqué hacia el, y lo abracé. Pero inmediatamente me sujetó y me colocó frente a su cara. Cuando lo miré, en todo su rostro se había formado un agujero y de él salieron colmillos.
-Oh, por dios- Temblando con un inmenso terror
La criatura se abalanzó contra mi y pensé que me había llegado el fin… pero se escuchó un disparó y ella cayó.
-Deberías de tener mas cautela, recuerda que esta es tu mente y te puede jugar sucio- dijo una chica sosteniendo una magnum en su mano
No lo podía creer… era aquella extraña desquiciada. Por alguna razón me salvó.
-Por cierto no te he dicho mi nombre, me llamo Lucy Velasco-
FIN DEL CAPITULO 2
0 comentarios:
Publicar un comentario